EL MUNDO DE LA DOCENCIA…¡ÁNIMO MAESTROS Y PROFESORES!


Ahora que está empezando un nuevo curso escolar, con lo difícil que está el mundo educativo porque difícil es este mundo secularizado (sin interés, sin autoridad, nivel bajísimo en todo, etc.), los docentes deben armarse de una gran visión espiritual, de un sentido cristiano de su labor, para saber adónde deben llegar y animarse en su paciente trabajo.

De forma más especial aún, los colegios católicos con ideario católico: ¡deben ser tales, formando católicos, pues eso esperan los padres de ellos! Aquí se incluye la abnegada labor de muchos religiosos y religiosas consagrados a la enseñanza. Tienen en sus manos a muchísimos jóvenes y no es suficiente darles clases, y luego hablar de “valores”, “tolerancia”, “paz”… sino un aprendizaje de ser persona con sólidos principios católicos.
 
Los maestros y los religiosos de la enseñanza son educadores: esto es siempre algo más que la transmisión de unos contenidos prescritos por un programa con unos créditos y “objetivos”. Es colaborar con Cristo en el desarrollo plenamente humano y sobrenatural de sus alumnos.
 
Prefiero dejar la palabra al Santo Padre. Orienta al profesorado a realizar cristianamente su docencia.
 
“A todos los hombres y mujeres que dedican sus vidas a enseñar a los jóvenes, deseo manifestarles mis sentimientos de profundo agradecimiento. Formáis a las nuevas generaciones no sólo en el conocimiento de la fe, sino en cada aspecto de lo que significa vivir como ciudadanos maduros y responsables en el mundo actual.
 
Como sabéis, la tarea de un maestro no es sencillamente comunicar información o proporcionar capacitación en unas habilidades orientadas al beneficio económico de la sociedad; la educación no es y nunca debe considerarse como algo meramente utilitario. Se trata de la formación de la persona humana, preparándola para vivir en plenitud. En una palabra, se trata de impartir sabiduría. Y la verdadera sabiduría es inseparable del conocimiento del Creador, porque «en sus manos estamos nosotros y nuestras palabras y toda la prudencia y destreza de nuestras obras» (Sab 7,16)…
 
Al mirar a mi alrededor hoy en día, veo a muchos religiosos de vida activa cuyo carisma incluye la educación de los jóvenes. Ello me ofrece la oportunidad de dar gracias a Dios por la vida y obra de la Venerable María Ward, originaria de esta tierra, cuya visión de la vida religiosa apostólica femenina ha dado tantos frutos. Yo mismo, siendo niño, fui educado por las “Damas Inglesas”, y tengo hacia ellas una profunda deuda de gratitud. Muchos pertenecéis a congregaciones dedicadas a la enseñanza, que han llevado la luz del Evangelio a tierras lejanas, como parte de la gran obra misionera de la Iglesia. También doy gracias a Dios por esto y le alabo. A menudo, pusisteis las bases de la previsión educativa mucho antes de que el Estado asumiera la responsabilidad de este servicio vital tanto para el individuo como para la sociedad. Como los papeles respectivos de la Iglesia y el Estado en el ámbito de la educación siguen evolucionando, nunca olvidéis que los religiosos tienen una única contribución que ofrecer a este apostolado, sobre todo a través de sus vidas consagradas a Dios y por medio de su fidelidad: el testimonio de amor a Cristo, el Maestro por excelencia.

 
En efecto, la presencia de los religiosos en las escuelas católicas es un signo que recuerda intensamente el tan discutido ethos católico que debe permear todos los aspectos de la vida escolar. Esto va más allá de la evidente exigencia de que el contenido de la enseñanza concuerde siempre con la doctrina de la Iglesia. Se trata de que la vida de fe sea la fuerza impulsora de toda actividad escolar, para que la misión de la Iglesia se desarrolle con eficacia, y los jóvenes puedan descubrir la alegría de participar en “el ser para los demás”, propio de Cristo (cf. Spe Salvi, 28)” (Benedicto XVI, Colegio Universitario Santa María de Twickenham (London Borough of Richmond), 17-septiembre-2010).

Entiendo que para muchos docentes es descorazonador el hecho de lo que se encuentran realmente por delante, cada día, en las aulas.

Los sujetos -alumnos- de varias generaciones hasta hoy están fragmentados, tienen muy poca consistencia humana, existen divisiones interiores. El “humanum” está muy resentido, muy dañado. Son sujetos muy débiles, quebradizos, y por tanto apáticos ante toda realidad que podría ser sugerente, nulo deseo de adquirir algo que sustente sus vidas, una voluntad sin virtudes que se mueve a resorte de impulsos exteriores… Por desgracia hay que sumar, ante esta emergencia educativa en la que vivimos, la abdicación de muchísimos padres a su tarea de educar, con una disfunción entre lo que se le deja hacer al niño o joven en su casa y lo que se le intenta educar en la enseñanza. Los padres, en general, colaboran poco, antes bien, incluso quitan la razón a los profesores para darlas a los hijos malcriados.

Pero… este artículo, con las palabras del Papa, pretende ser aliento y ánimo para los docentes. Cuando realizan su vocación docente con espíritu sobrenatural saben que por delante tienen almas a las que darles forma, personas de las que extraer lo mejor de ellas mismas dándoles oportunidades de descubrir, crecer, buscar. Son, en definitiva, maestros que imparten Sabiduría.

Javier Sánchez Martínez/RL

El Rosario es la oración más querida por la Madre de Dios, dice el Papa Benedicto XVI


Miles de fieles y peregrinos rezaron en la Plaza de San Pedro este mediodía el Ángelus dominical con el Papa Benedicto XVI, quien desde la ventana del Palacio Apostólico recordó a los presentes la importancia del rezo del Rosario: la oración más querida por la Madre de Dios y que conduce directamente a Cristo.

El Papa, que celebró la Misa de apertura de la Asamblea Especial para el Medio Oriente del Sínodo de los Obispos, recordó que “en aquellos países, lamentablemente marcados por profundas divisiones y heridas a causa de los varios conflictos, la Iglesia está llamada a ser signo e instrumento de unidad y de reconciliación, siguiendo el modelo de la primera comunidad de Jerusalén”.

“Esta tarea es ardua, pues los cristianos en el Medio Oriente se encuentran frequentemente soportando condiciones de vida difíciles, tanto a nivel personal como familiar y comunitario. Pero esto no debe desalentar: es justamente en este contexto en que es más necesario y urgente el mensaje de Cristo: ‘Convertíos y creed en el Evangelio’”, dijo el Papa y seguidamente invitó a todos a “rezar pidiendo a Dios una abundante efusión de los dones del Espíritu Santo”.

Seguidamente el Papa se refirió al mes de octubre como el “mes del Rosario”, en el que “se trata de una entonación espiritual dada por la memoria litúrgica de la Beata Virgen María del Rosario, que se celebra el día 7”.

Así mismo recordó que “estamos invitados a dejarnos guiar por María en esta oración antigua y siempre nueva, muy apreciada por ella porque nos conduce directamente a Jesús, contemplado en sus misterios de salvación: de gozo, de luz, de dolor y gloriosos”.

“El Rosario –continuó el Papa recordando al venerable Juan Pablo II– es la oración bíblica, totalmente tejida por la Sagrada Escritura. Es una oración del corazón, en la que la repetición del ‘Ave Maria’ orienta el pensamiento y el afecto hacia Cristo. Es oración que ayuda a meditar la Palabra de Dios y a asimilar la Comunión eucarística, bajo el modelo de María que custodiaba en su corazón todo aquello que Jesús hacía y decía, y su misma presencia”.

Seguidamente el Papa rezó el Ángelus, saludó a los presentes en diversos idiomas e impartió su Bendición Apostólica. En su saludo en español, el Santo Padre se dirigió de manera particular “al grupo de la Comunidad y Colegio de Madres Agustinas, de Huelva, en su quinto centenario, así como a los rapresentantes del Colegio Gabriel Taborín, de Córdoba en Argentina”.

Finalmente invitó a “todos a identificarse cada vez más con Jesucristo, a vivir de su amor, a serle fieles en todo momento, a agradecerle tantos dones como recibimos de su divina bondad y a descubrir su presencia salvadora en medio de las pruebas de la vida. Que en este mes de octubre, la invocación constante del dulce Nombre de la Virgen María, mediante el rezo del santo Rosario, sea para todos fuente de consuelo y esperanza. Feliz Domingo”.

VATICANO, 10 Oct. 10 / 09:35 am (ACI)

VIGILIA PROVIDA CONVOCADA X EL PAPA BENEDICTO XVI 27 NOV 2010


En una decisión que resulta histórica, el Papa ha convocado a todos los católicos del mundo a una Vigilia de oración en defensa de la vida que se encuentra por nacer que indudablemente no sólo abarcará todo tipo de aborto, que implica también eliminar toda persona humana en su estadío embrional (como se da en el caso de fertilización in vitro, investigaciones de células madre, etc.)
Es evidente que este pedido es hacer conciente a todos los católicos la gravedad en que la “cultura de muerte” del aborto viene impactando en el mundo.
Así, el próximo sábado 27 de noviembre el Santo Padre celebrará en la Basílica de San Pedro una solemne “Vigilia por la vida naciente” coincidiendo con las Primeras Vísperas del primer Domingo de Adviento en el marco de la cercana solemnidad de la Natividad de Nuestro Señor Jesucristo. La Vigilia comprenderá, además de las Vísperas, también la adoración eucarística, para agradecer al Señor que, “con el don total de sí mismo, ha dado sentido y valor a toda vida humana y para invocar su protección sobre cada ser humano llamado a la existencia”.
El Santo Padre ha pedido que en las Iglesias particulares los Obispos presidan celebraciones análogas e involucren a las parroquias, a las comunidades religiosas, a las asociaciones y a los movimientos.
En el mesnaje de convocatoria se señala que: “Todos nosotros somos concientes de los peligros que amenazan hoy la vida humana a causa de la cultura relativista y utilitarista que ofusca la percepción de la dignidad propia de cada persona humana, cualquiera que sea el estadio de su desarrollo. Estarnos llamados más que nunca a ser “el pueblo de la vida” (Juan Pablo n, Encíclica Evangelium vitae, n. 79) con la oración y el compromiso.

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