En una decisión que resulta histórica, el Papa ha convocado a todos los católicos del mundo a una Vigilia de oración en defensa de la vida que se encuentra por nacer que indudablemente no sólo abarcará todo tipo de aborto, que implica también eliminar toda persona humana en su estadío embrional (como se da en el caso de fertilización in vitro, investigaciones de células madre, etc.)
Es evidente que este pedido es hacer conciente a todos los católicos la gravedad en que la “cultura de muerte” del aborto viene impactando en el mundo.
Así, el próximo sábado 27 de noviembre el Santo Padre celebrará en la Basílica de San Pedro una solemne “Vigilia por la vida naciente” coincidiendo con las Primeras Vísperas del primer Domingo de Adviento en el marco de la cercana solemnidad de la Natividad de Nuestro Señor Jesucristo. La Vigilia comprenderá, además de las Vísperas, también la adoración eucarística, para agradecer al Señor que, “con el don total de sí mismo, ha dado sentido y valor a toda vida humana y para invocar su protección sobre cada ser humano llamado a la existencia”.
El Santo Padre ha pedido que en las Iglesias particulares los Obispos presidan celebraciones análogas e involucren a las parroquias, a las comunidades religiosas, a las asociaciones y a los movimientos.
En el mesnaje de convocatoria se señala que: “Todos nosotros somos concientes de los peligros que amenazan hoy la vida humana a causa de la cultura relativista y utilitarista que ofusca la percepción de la dignidad propia de cada persona humana, cualquiera que sea el estadio de su desarrollo. Estarnos llamados más que nunca a ser “el pueblo de la vida” (Juan Pablo n, Encíclica Evangelium vitae, n. 79) con la oración y el compromiso.

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