Por instrucciones del Distrito Escolar No. 6, centros de enseñanza caraqueños, tanto públicos como privados -pero especialmente estos últimos-, están recibiendo instrucciones, desde el día 6 del mes de junio en curso, para que retiren de sus programas educativos las materias religión, informática, inglés, música y cualquier otro contenido extracurricular. En otras palabras, todo aquello que siempre formó parte de los temas académicos, pero que hoy no está contemplado en los instructivos gubernamentales.

Textualmente dice lo siguiente…

“Comunicación emanada del Distrito Escolar No 6, la cual regirá a partir del 06/06/12: El Ministerio del Poder Popular para la Educación establece que el horario académico de 5 horas diarias debe ser ocupado únicamente con los contenidos previstos en los Programas Oficiales de Educación. Por lo tanto, a partir del miércoles 06-06-12, se desincorporan del horario matutino de Educación preescolar y primaria las clases de: religión, inglés, informática, música y cualquier otra asignatura extracurricular”.

Las circulares enviadas por el gobierno a los colegios existe y ha sido distribuida a través de las redes sociales y el internet, pero omitimos los originales donde constan sus nombres, a fin de no exponerlos a las presiones, represalias y/o amenazas con las que los organismos oficiales suelen hostigar a quienes cuestionan sus ordenes.

Esto coloca a la ciudadanía, de nuevo, en los primeros tiempos de esta lucha, cuando el gobiernos pretendía confiscar la Educación a través de aquél tristemente célebre decreto que sacó a los padres a la calle con el lema “Con mis hijos no te metas”.

Los católicos debemos dar un paso al frente en defensa de la Educación, pues la Iglesia Católica -que representa a la feligresía más numerosa de Venezuela- fue pionera de la enseñanza en este país, renglón en el cual tiene autoridad moral y una tradición que merece respeto por el esfuerzo que han dedicado, tanto laicos como religiosos, a la formación integral de generaciones de compatriotas.

Debemos tener claro que la posibilidad de recibir clases de religión no debe ser eliminada de los centros de enseñanza. Los padres deben tener la opción de aceptar o no que sus hijos acudan a ellas, pero esa materia debe figurar entre las alternativas a disposición de los niños y jóvenes estudiantes porque forma parte de los derechos esenciales que no deben ser cercenados.

Nuestros libertadores -especialmente Bolívar- auspiciaban la enseñanza de la religión católica pues partían de la base de que ella generaba una ciudadanía sana, comprometida y solidaria, un individuo formado, consciente de su valía como hijo de Dios y de los derechos que de esa condición se derivan.

Hagamos frente a este nuevo atentado contra la civilidad. Mañana puede ser tarde.-

Redacción RCLImagen